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lunes, 18 de junio de 2012

Feos, guapos y otras cosas de comer...

   "Ni el feo es tan feo, ni el guapo... tan guapo" y es que os lo tengo dicho, la belleza es algo muy relativo y muy fugaz, a parte de muy subjetivo, por supuesto. En esto pasa como en todo, cuando contemplas una obra de arte por primera vez, te puede llegar a parecer espectacular, bonita, preciosa, deslumbrante, majestuosa, embriagadora etc, etc... o todo lo contrario, horrenda, fea, desastrosa, monstruosa, horripilante, difícil de ver, etc, etc... pero cuanto más la vas observando, cuando más vas admirando los detalles, te vas dando cuenta de que la obra en cuestión se va convirtiendo en corriente, en normal, en algo ya no tan llamativo...


   Pues con el ser humano, idem de idem... cuando conoces a una persona, ya bien sea que te la presentan tus amigos o bien la conoces en el bar (y es aquí donde las copas de más pueden llegar a ayudar) puedes tener una sensación de -"pero que guapo es!" puede que llegue a deslumbrarte con su sonrisa, sus ojos, su piel perfecta... si tienes suerte, quedarás con él más veces, te darás cuenta de su perfecto cuerpo esculpido por las manos del propio Adonis y bendecirás la dicha de haber coincidido con tal deidad en la misma cama; si la cosa va a más y os veis todos los días, su sonrisa dejará de parecerte tan especial con el paso del tiempo, sus ojos, se volverán comunes por muy bonitos que los tenga, y en tu visión, ya no será tan estupendamente estupendo como te pareció el primer día. Te habrás acostumbrado a verlo, ya no será la novedad, ahora el descubrimiento serán otros ojos, otras pieles y otras sonrisas que se volverán perfectas y llamativas a tus ojos. Seguirá siendo guapo, sí, pero ya no será lo mismo para ti que habrás conocido todo su encanto bien de cerca. 

   Lo mismo pasa con los feos, al principio no les ves ningún tipo de gracia ni atractivo, es más te parecen hasta difíciles de ver, sin ningún tipo de gancho, de agrado, de belleza, pasan desapercibidos en tu campo de visión. Pero estos, al contrario que a los guapos, a medida que los conoces, se transforman, parece que les surge una gracia especial, un gesto, una característica especial en el rostro... con el paso del tiempo, el feo, ya no es tan feo, va teniendo su gracia, su encanto que le hace atractivo, no quizás a primera vista, pero si poco a poco, a medida que lo tratas. Esa es el arma que ellos tienen, que saben conquista con gracia, con su verdadero encanto y no con una belleza inicial de la que saben no disponer.


   En mi larga trayectoria amatoria, ha habido gente guapa, gente muy guapa, gente no tan guapa y alguna que otra obra de caridad, en su momento todos me atrajeron por algo, el guapo por guapo, el muy guapo por muy guapo y el feo... pues no se, seguramente porque estaría borracho, pero si que puedo decir, en honor a la verdad, que con el tiempo, todos al final me parecieron personas, con sus virtudes y sus incapacidades, con sus cosas buenas y las malas, con sus defectos y sus cuerpos no tan perfectos... 
   Con el paso del tiempo te das cuenta que la belleza es algo superficial, que aparece y desaparece al antojo de la madre naturaleza y que lo verdaderamente importante es como te haga sentir esa persona, lo que te trasmite, lo que te llena, lo que te complementa, y para eso, da igual que seas feo, guapo o extraterrestre.

   El paso del tiempo, hace que el guapo deje de ser tan guapo y que el feo, deje de ser tan feo... ya os he explicado mi teoría... pero también tengo que decir, no tirando por tierra todo lo anterior, que el que es guapo, es guapo y el que es feo es feo... y punto.

miércoles, 6 de junio de 2012

El amor nos vuelve gilipollas!


    Según recientes estudios, las personas que están realmente enamoradas, pierden la capacidad de criticar a sus parejas, es decir, se vuelven incapaces de ver sus defectos, lo que viene a corroborar el dicho de que el amor es ciego... y tonto. No son capaces de ver los pequeños (o grandes) defectos que toda la gente que está cerca sí que ve. Quien está enamorado, siente que su pareja es la más guapa, la más lista, la más perfecta... y queridos, eso es.... Mentira!!

    En los casos de amor verdadero, se ha detectado que, ante determinados sentimientos, se activan las mismas regiones del cerebro, según la neurobióloga Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona. Lo más curioso del caso, sin embargo, es que, paralelamente a esta estimulación que se produce en las mismas regiones cerebrales, se "desactiva" la zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las personas, con lo que se anula la capacidad de crítica. Este tipo de reacción suele pasar también con el amor maternal, pero de este caso, no voy a hablar en esta entrada.

    Y ya no es sólo que perdamos la capacidad de enjuiciar a la persona que tenemos al lado, sino que somos capaces de hacer las mayores locuras que se nos puedan ocurrir por ella. Todas estas reacciones tienen una explicación según los últimos estudios, cuando existe enamoramiento de verdad, se dan una serie de circunstancias comunes a todos los seres humanos, como la atracción física, el apetito sexual o el afecto y el apego duradero. Estos sentimientos desencadenan en nuestro interior un conjunto de alteraciones químicas que generan sustancias como la dopamina, responsable de la sensación de atracción, o la serotonina, implicada en los pensamientos obsesivos. Pero, y no quiero desanimar al personal, todos estas alteraciones químicas tan solo tienen una duración de 18 a 30 meses. Pero... ¿Como se puede seguir amando después de todo ese tiempo? ¿O es que acaso el amor, es algo no explicable científicamente? Prefiero pensar de esta última manera y pensar que se puede seguir sintiendo atracción física y ganas de tener a esa persona por siempre a tu lado.

    Aunque siempre he pensado que el “amor” es un sentimiento que se transforma, pasamos de enamorarnos a querer, de querer a sentir cariño y después llega la costumbre, quiero llegar a pensar que el amor puede ser para toda la vida y casi casi como el primer día. O por lo menos, me están enseñando a pensar así, aunque yo ponga mi resistencia.

lunes, 21 de mayo de 2012

Causa - efecto mariposa

   Nunca he creído en las casualidades, pero si en las CAUSAlidades, todo tiene una causa y por consiguiente su efecto. Cualquier acto o decisión está tomada por unas razones y motivos, ya sean de convicción, de principios, de las consecuencias posibles... etc.
   ¿Cuantas veces hemos oído la frase "has tenido mucha suerte"? ¿de verdad ha sido la suerte lo que ha conseguido ese resultado? Cuando estamos a punto de hacer un examen, de decir un discurso, de empezar con alguna labor complicada, siempre se oye un "que tengas suerte" pero ¿realmente es la suerte la causante de las consecuencias? El que estudia para un examen, no tiene suerte, sino lo que posee son sus conocimientos y se hace "justicia" (yo en los exámenes siempre decía: "suerte o justicia... depende de lo que necesites", quien se prepara a conciencia un discurso, no necesita suerte, simplemente controlar los nervios y exponer aquello que haya ensayado...y así con todo.
   Analizando fríamente pienso que el acertar muchas veces en nuestros actos no es una casualidad, sino que más bien es una consecuencia de la toma de decisión. En determinadas ocasiones, a esto también se le puede llamar causa / efecto, pero también comúnmente le llamamos “recoger lo que siembras“.

   Hay veces que ocurren una serie de teóricas casualidades encadenadas y llega un momento que no tienes claro si es casual o causal. Al final muchos esfuerzos de la vida en los que aplicas la filosofía de que “de la cantidad viene la calidad” llega un día que el efecto-causa genera una causalidad de tal tamaño que puede ser algo importante en futuro. 

   Con referencia a un comentario que Celia, del blog Si es gratis, ponme dos! me hizo en un post anterior (cito textualmente) "Yo me he encontrado en este mundo del blog con personas de "casualidad" ambas nos hemos aportado aprendizaje y luego cada una ha seguido su camino... nada es casualidad" ha surgido la idea de esta nueva entrada, ya que pienso que tiene toda la razón; tengo la teoría de que todos tenemos una función en esta vida y que el juntarnos con determinadas personas es por lo que nos aportan. Es una causa/efecto ... me junto contigo por unas razones y ellas me llevan a unas consecuencias
   Todo acto que hagamos en la vida, conlleva unas consecuencias, para bien o para mal... hay un proverbio chino que dice "el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo" La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes. Sucediendo así que, una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a mediano o corto plazo de tiempo. La teoría del caos.

   Así que tened cuidado y pensad bien vuestros pasos, porque todo lo que hagáis o digáis... tendrá sus consecuencias.

lunes, 2 de abril de 2012

El Síndrome de Peter Pan

   ¿Cuantas veces he pensado que no quiero crecer más? y ya a mis años, no hablo del verbo crecer con el significado de aumentar de tamaño, lógicamente, sino de aumentar en edad. A medida que van pasando los años, me doy cuenta de que observo a los niños con un toque de envidia, de recelo, al pensar lo felices que son ellos sin las complicaciones que supone la madurez. Su máxima preocupación, es la cantidad de juguetes que Papá Noel le traerán por Navidad, o si mamá les castigará sin postre por haber hecho una travesura... Podríamos hablar que en cierta medida, sufrimos en un grado muy muy leve, el Síndrome de Peter Pan porque yo, reconozco, que en ciertos momentos (y no estoy hablando por la estética) desearía no haber crecido más y quedarme todavía jugando con mis amigos en el parque de juegos, levantarme por las mañanas con la única obligación de no hacer mis necesidades en los pañales, y de comerme toda la verdura que me ponen en el plato.

   Hay gente que se niega a vestirse acorde con la edad que tiene, eso me recuerda el caso de una persona que conocí una vez, que a pesar de tener cierta edad, vestía con camisetas ceñidas de Metallica, jeans ajustados, muy pitillo y algún que otro brazalete... vaya, que dentro de unos años, va a ser el más macarra del geriátrico. Pero ¿Que puedo decir yo, cuando hay grupos musicales (donde sus componentes son viejas glorias) que visten igual? Yo tenía una amiga, que se quedó anclada en los 80, a fecha de hoy, se sigue cardando el pelo, utiliza hombreras, y esos pendientes grandes, largos de colorines... con el daño que han hecho los 80 a la estética, nunca lo entenderé! Pero para ella es su forma de vida, y es muy respetable.
   Otros simplemente se niegan a cargarse de obligaciones y compromisos, son incapaces de buscarse una obligación, una responsabilidad, no se si por miedo al fracaso, o porque realmente no se plantean la posibilidad de que son capaces de hacerlo.
   Todo esto son, desde mi humilde punto de vista, diminutos casos o efectos del síndrome, siempre y cuando, no nos refiramos al tenor literal del mismo. El psicólogo norteamericano Dan Kiley, denominó como Síndrome de Peter Pan al conjunto de rasgos que tiene aquella persona que no sabe o no puede renunciar a ser hijo para empezar a ser padre. El hombre/niño que se resiste a crecer, exhibe un desfase patológico entre su edad cronológica y su madurez afectiva. Y digo yo... ¿yo que no tengo intención alguna de ser padre, puede ser otro claro rasgo de mi Síndrome de Peter Pan?

    Hombres que presumen de joviales, simpáticos, almas de la fiesta, deportistas, aplicados seductores de jovencitas/os a edades notoriamente inadecuadas, suelen ser "Peter Panes" afectivamente inmaduros. Son gente que no aprenden la diferencia entre haber crecido, y ser adultos. Un claro ejemplo era Michael Jackson, para el cual, su tendencia a juntarse con niños, no era por esa supuesta pederastia que decían padecer, sino por el síndrome de Peter Pan que sufría. Sea como fuere, los que sufrimos esta patología, no hacemos mal a nadie, simplemente somos felices en nuestro mundo de fantasía y de color. Además, estoy completamente convencido que muchos de vosotros en estos momentos, también tenéis un poco ese complejo de Peter Pan, porque, seamos sinceros, cuando éramos pequeños, vivíamos muchísimo mejor!

miércoles, 28 de marzo de 2012

Yo te quiero, tu me quieres, tu te quieres, yo me quiero... y el lenguaje del amor.

   Hace ya un tiempo que guardo en mi poder esta entrada que pedí a un amigo (también comentarista aférrimo del blog, que cada vez me tiene más olvidado) Una entrada que quiero compartir con todos vosotros ya que en muy sabio en palabras, con una legantísima manera de escribir. Espero que os guste... (porque a mi, me ha encantado) A ver cuando se anima y empieza él también a escribir un blog, porque os aseguro que tiene mucho que contar y muy bien contado.






Me pide el blogmaster que haga alguna entrada en este su prestigioso blog, así que en eso estamos. Por supuesto, "agradecidos y emocionados" que cantaba nuestra Lina Morgan en sus funciones. Va por ti destroy114, gracias.



Yo me, tu me, tu te, yo me, ... resultan un buen galimatías de pronombres personales y reflexivos, pero también son, ni mas ni menos, los flujos afectivos en la pareja. Del uno hacia el otro, del otro al uno, y de amb@s hacia si mismos.

Y la pregunta es: sabemos reconocer los signos asociados a cada uno de esos canales afectivos? El "me quiero" y el "te quieres", obviamente si, más o menos nos conocemos a nosotros mismos, pero y los que nos manda la pareja? Las mas de las veces no, y suele ser fuente de malentendidos y mal ambiente. Así que aqui os dejo unas indicaciones para no perdernos.

Hace poco leí a Elsa Punset, hija del estudioso Eduard Punset (del cual me declaro ferviente seguidor), en su libro "Brújula para navegantes emocionales". En él, citaba a algún experto que establece cinco tipos de expresar y recibir amor:

  • a  través del contacto físico
  • compartiendo tiempo de calidad con las personas
  • haciendo regalos
  • con actos de servicio
  • a través de las palabras.

Los denomina «lenguajes de amor» porque gracias a ellos podemos comunicar y recibir amor de forma directa y clara.
Cada persona tiene uno o dos lenguajes específicos con los que se siente especialmente cómodo para percibir y expresar amor. A veces expresamos amor en un lenguaje y deseamos recibirlo en otro. Si nadie nos habla en nuestro lenguaje de amor, nos resultará difícil sentirnos amados. Intentaremos provocar en los demás la expresión de amor en el lenguaje que entendemos mejor y sentiremos frustración si no lo conseguimos.

De esta forma, si eres de los que expresa su amor con "actos de servicio" y tu pareja prefiere recibirlo mediante "regalos", tu media naranja no se sentirá amada, puesto que no recibe los regalos que espera, y tu te sentirás quemado porque piensas que estás dando mucho amor, aunque en realidad no es reconocido como tal por la otra parte.

En definitiva, conviene pararse a analizar:  ¿como expresas tu amor? ¿Y cómo te gusta recibirlo? ¿Y tu pareja? ¿Lo estáis haciendo bien?

Espero que con este pequeño manual de uso, todos os ubiquéis y que reconozcáis también a vuestra media naranja. ¿A que os explicáis algún malentendido en vuestras relaciones actuales o anteriores?

Pues de eso se trata.

Hasta otra, navegantes, calibrad bien vuestras brújulas.

jueves, 1 de marzo de 2012

¿Y cuando cerramos el círculo?

    Un gran amigo mio, un poco más mayor que yo y por consiguiente, más sabio (todos conocemos el refrán de más sabe el diablo por viejo, que por diablo) me dijo una vez que en esta vida, nos volveremos tarde o temprano a encontrar a aquellas personas que significando algo para nosotros, no cerramos un ciclo con ellas, es decir, que hasta que no cerremos el círculo de acontecimientos que una vez nos juntaron, no desaparecerán de nuestra vida del todo.
   Todos tenemos una historia (ya sea amorosa, o no) que hemos dejado a medias, una historia con un final poco convincente, una despedida no al 100% ... pues si nos creemos "a pies juntillas" la teoría de mi amigo, tarde o temprano esa persona aparecerá de nuevo en nuestro camino, es entonces, en esa segunda oportunidad que el destino nos brinda, cuando habrá que terminar el círculo. ¿Como lo acabamos? eso ya es a gusto del consumidor...
  
   Yo también tengo mi historia, quizás absurda, pero mía... con una de las personas que, no sé muy bien el motivo, ni el porqué, pero la tengo ahí clavada, con rencor (ya se que no es bueno tener rencor, pero que le vamos a hacer, #yosoyasí ) con un poco de resquemor y a veces, de incomprensión; se trata de un chico que conocí hace muuuuuucho tiempo, trabajaba en un hotel de las montañas, algo así estilo Heidi, ahora que lo pienso... tenía un cierto parecido a Pedro el cabrero; bueno, a lo que iba! nos vimos unos cuantos fines de semana, nos lo pasábamos bien la verdad, pero de buenas a primeras desapareció (muy típico en los hombres) tras un breve correo en el que me indicaba los motivos de su fuga, porque lo suyo fue una huida vil en toda regla, nunca más volví a saber de él. Desde ese momento, siempre he tenido la certeza de que la vida iba a ser justa conmigo, y me lo volvería a poner en mi camino... quizás en algún hotel de alguna parte del mundo (con esto de la crisis puede que ya ni esté trabajando... "pobrecito") también es verdad que no suelo frecuentar mucho la cadena de hoteles en el que trabajaba. La cuestión es el como yo cerraría el círculo... y lo tengo clarísimo, me acercaría, lo saludaría y le diría: -No hace falta que te acuerdes de mi, soy demasiado bueno para que tu diminuta inteligencia me recuerde, pero sólo quiero decirte una cosa... no eras para tanto. Y ya está... círculo cerrado.

   Puede que los que estéis leyendo estas líneas penséis... ¿Si después de tanto tiempo, aún se acuerda de él y de esa manera, es que algo le marcó? y os puedo responder perfectamente que sí, que puede que sea cierto, pero no de la manera en la que estáis pensando, la respuesta es muy sencilla, soy muy rencoroso, ya lo he dicho antes, y no me gusta que la gente desaparezca sin dar explicaciones coherentes; hay historias que las recuerdas con buen sabor de boca, por muy horroroso que haya sido el fin y otras que te dejan un regusto amargo del que no te puedes deshacer... pues bien, yo con este punto y final que le quiero dar a la historia, lo único que quiero hacer, es meterme un caramelo en la boca y quitarme ese gusto amargo. Y a otra cosa, mariposa!!
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