"Ni el feo es tan feo, ni el guapo... tan guapo" y es que os lo tengo dicho, la belleza es algo muy relativo y muy fugaz, a parte de muy subjetivo, por supuesto. En esto pasa como en todo, cuando contemplas una obra de arte por primera vez, te puede llegar a parecer espectacular, bonita, preciosa, deslumbrante, majestuosa, embriagadora etc, etc... o todo lo contrario, horrenda, fea, desastrosa, monstruosa, horripilante, difícil de ver, etc, etc... pero cuanto más la vas observando, cuando más vas admirando los detalles, te vas dando cuenta de que la obra en cuestión se va convirtiendo en corriente, en normal, en algo ya no tan llamativo...
Pues con el ser humano, idem de idem... cuando conoces a una persona, ya bien sea que te la presentan tus amigos o bien la conoces en el bar (y es aquí donde las copas de más pueden llegar a ayudar) puedes tener una sensación de -"pero que guapo es!" puede que llegue a deslumbrarte con su sonrisa, sus ojos, su piel perfecta... si tienes suerte, quedarás con él más veces, te darás cuenta de su perfecto cuerpo esculpido por las manos del propio Adonis y bendecirás la dicha de haber coincidido con tal deidad en la misma cama; si la cosa va a más y os veis todos los días, su sonrisa dejará de parecerte tan especial con el paso del tiempo, sus ojos, se volverán comunes por muy bonitos que los tenga, y en tu visión, ya no será tan estupendamente estupendo como te pareció el primer día. Te habrás acostumbrado a verlo, ya no será la novedad, ahora el descubrimiento serán otros ojos, otras pieles y otras sonrisas que se volverán perfectas y llamativas a tus ojos. Seguirá siendo guapo, sí, pero ya no será lo mismo para ti que habrás conocido todo su encanto bien de cerca.
Lo mismo pasa con los feos, al principio no les ves ningún tipo de gracia ni atractivo, es más te parecen hasta difíciles de ver, sin ningún tipo de gancho, de agrado, de belleza, pasan desapercibidos en tu campo de visión. Pero estos, al contrario que a los guapos, a medida que los conoces, se transforman, parece que les surge una gracia especial, un gesto, una característica especial en el rostro... con el paso del tiempo, el feo, ya no es tan feo, va teniendo su gracia, su encanto que le hace atractivo, no quizás a primera vista, pero si poco a poco, a medida que lo tratas. Esa es el arma que ellos tienen, que saben conquista con gracia, con su verdadero encanto y no con una belleza inicial de la que saben no disponer.
En mi larga trayectoria amatoria, ha habido gente guapa, gente muy guapa, gente no tan guapa y alguna que otra obra de caridad, en su momento todos me atrajeron por algo, el guapo por guapo, el muy guapo por muy guapo y el feo... pues no se, seguramente porque estaría borracho, pero si que puedo decir, en honor a la verdad, que con el tiempo, todos al final me parecieron personas, con sus virtudes y sus incapacidades, con sus cosas buenas y las malas, con sus defectos y sus cuerpos no tan perfectos...
Con el paso del tiempo te das cuenta que la belleza es algo superficial, que aparece y desaparece al antojo de la madre naturaleza y que lo verdaderamente importante es como te haga sentir esa persona, lo que te trasmite, lo que te llena, lo que te complementa, y para eso, da igual que seas feo, guapo o extraterrestre.
El paso del tiempo, hace que el guapo deje de ser tan guapo y que el feo, deje de ser tan feo... ya os he explicado mi teoría... pero también tengo que decir, no tirando por tierra todo lo anterior, que el que es guapo, es guapo y el que es feo es feo... y punto.








